Anthony Pozo Barrera: "El costo económico del gobierno de Daniel Noboa, la factura del populismo financiero"
Prometió
eficiencia y dejó déficit.
Prometió modernidad y entregó improvisación.
Prometió cuidar el futuro y comprometió el presente.
Ecuador merece un liderazgo que cumpla lo que predica, y no que cobre por sus
promesas incumplidas.
Resumen ejecutivo
El presente documento analiza los
costos económicos, políticos y morales de la administración de Daniel Noboa. A
partir de fuentes oficiales y periodísticas, se estima que las pérdidas y
gastos discrecionales superan los USD 3.700 millones, equivalentes al 2,5 % del
PIB nacional. Las causas principales incluyen la crisis eléctrica de 2024, las
importaciones energéticas, los contratos irregulares, las pérdidas del paro
nacional de 2025 y la expansión de bonos con fines electorales. El texto
argumenta que la gestión de Noboa representa una ruptura ética en el uso del
presupuesto público, al convertir el gasto estatal en un instrumento de
propaganda y control político más que en un vehículo de desarrollo.
Un país convertido en campaña
Ecuador atraviesa uno de los
periodos más costosos y contradictorios de su historia reciente. El gobierno de
Daniel Noboa Azín, que se presentó como el relevo tecnocrático y “eficiente”
frente al viejo orden político, ha dejado una herencia económica que contradice
sus propias promesas: más gasto, menos desarrollo; más propaganda, menos
planificación.
En menos de dos años de
administración, las decisiones improvisadas, los contratos irregulares y el uso
político del gasto social han generado un impacto directo estimado en más de
USD 3.700 millones, equivalente al 2,5 % del PIB nacional. Es un costo que no
solo se mide en dinero, sino en confianza pública erosionada y credibilidad
institucional perdida.
La crisis eléctrica: cuando el descuido
se volvió política de Estado
El punto de quiebre ocurrió en
abril de 2024, cuando los apagones eléctricos dejaron a oscuras al país durante
semanas. El Banco Central del Ecuador (BCE) calculó las pérdidas totales en USD
1.916 millones, mientras el Ministerio de Finanzas reconoció que el impacto
real pudo acercarse al 1,5 % del PIB.
La crisis reveló un patrón que se
repetiría a lo largo del gobierno: despreocupación técnica, decisiones tardías
y gestión de crisis sin planificación previa.
Durante meses previos, informes
técnicos de CELEC y CENACE advirtieron la falta de mantenimiento en las
centrales hidroeléctricas, la caída de los embalses y el riesgo de
racionamientos. El gobierno ignoró las alertas y reaccionó cuando ya era tarde,
anunciando “emergencias energéticas” como paliativo político.
En el plano económico, cada día
de apagones representó más de USD 80 millones en pérdidas, un costo que recayó
principalmente sobre el sector productivo y las microempresas. En términos
humanos, significó hospitales sin energía, fábricas detenidas y familias que
perdieron su sustento.
Dependencia energética: la factura de la
improvisación
La falta de previsión obligó a
Ecuador a importar electricidad desde Colombia. Entre enero y noviembre de
2024, el país pagó USD 267,5 millones en compras de energía, a un precio
promedio de USD 0,25 por kilovatio hora, uno de los más altos del continente.
Solo entre el 17 y el 30 de noviembre, el gasto ascendió a USD 36,6 millones.
Paradójicamente, el país que se
jacta de tener una de las matrices hidroeléctricas más grandes de Sudamérica
terminó dependiendo de energía extranjera por errores propios. La “soberanía
energética” se transformó en una dependencia comercial que afectó las finanzas
públicas y debilitó la confianza de los inversionistas.
Contratos cuestionados: el negocio de la
emergencia
En medio del apagón, el gobierno
recurrió a contratos de generación térmica de emergencia. Uno de los más
emblemáticos fue el adjudicado a Progen S.A., empresa que, según la Contraloría
General del Estado, generó un perjuicio económico de USD 100 millones, luego
ampliado a USD 122 millones por informes de la Asamblea Nacional.
Los contratos presentaron
sobreprecios, cláusulas discrecionales y falta de supervisión técnica. El
Estado apenas recuperó USD 7,5 millones mediante cobro de garantías, una
cantidad ínfima frente al daño total.
La lógica fue simple: cada crisis
se convirtió en una oportunidad de contratación directa, y cada emergencia, en
un terreno fértil para la opacidad. En total, según el SERCOP, solo en 2024 se
emitieron 161 declaratorias de emergencia que dieron lugar a más de 400
contratos directos por USD 856,7 millones.
El paro nacional: el costo político de
la soberbia
En septiembre de 2025, el
Ejecutivo eliminó el subsidio al diésel sin diálogo ni consenso previo. La
medida, aunque presentada como parte de un plan de “racionalización fiscal”,
provocó uno de los paros nacionales más extensos de los últimos años.
Las pérdidas superaron los USD
100 millones, según cifras oficiales. El Ministerio de Agricultura estimó USD
20 millones solo en el sector agropecuario, mientras los gremios turísticos
calcularon USD 2 a 2,5 millones diarios en daños. El país entero se paralizó:
carreteras bloqueadas, exportaciones detenidas, escuelas cerradas.
Más allá del costo económico, el
paro evidenció la ruptura del contrato social. Un gobierno que toma decisiones
económicas sin diálogo, y luego reprime el descontento con gases y toques de
queda, demuestra que la política pública se volvió un acto de imposición, no de
conducción.
Gasto en represión: la otra cara del
presupuesto
Mientras el país pedía
soluciones, el Estado compraba granadas. En noviembre de 2024, el Ministerio
del Interior adjudicó un contrato de USD 6,89 millones para 280.000 granadas
lacrimógenas, destinadas a reforzar el control del orden público. Los informes
de compras públicas muestran que los rubros de “seguridad interna” crecieron,
mientras los presupuestos de salud y educación permanecieron estancados.
Buena parte de este gasto se
mantiene bajo reserva, invocando razones de seguridad nacional. Pero el mensaje
político fue claro: mientras faltaba inversión en producción, el gobierno
apostó por el control.
Bonos electorales: dinero público,
objetivos políticos
La expansión del gasto social fue
presentada como “justicia redistributiva”, pero su calendario y su estructura
revelan otra intención.
Entre noviembre de 2024 y
septiembre de 2025, el gobierno lanzó o amplió al menos ocho programas de
transferencias —Jóvenes en Acción, Ecuatorianos en Acción, CATTA, Reactívate
Emprendedor y Bono Raíces, entre otros— con un costo combinado de USD 1.300 millones.
Los decretos que crearon o
extendieron estos bonos coincidieron exactamente con los meses de campaña
presidencial:
- Jóvenes en Acción se amplió tres semanas antes del balotaje del 13 de abril
de 2025.
- Ecuatorianos en Acción y CATTA se anunciaron entre el 22 y 27 de marzo, en
plena campaña.
- El Bono Raíces, de USD 1.000 por agricultor, se lanzó el 15 de septiembre de
2025, tres días después de eliminar el subsidio al diésel y dos meses antes de
la consulta popular.
La proforma 2025 asignó USD 1.909
millones a bonos y transferencias, un aumento del 23 % respecto a 2024. Estas
cifras —difundidas por Primicias y Expreso— revelan una tendencia: el gasto
social creció donde más votos había que recuperar.
No se trató de política social
sostenible, sino de populismo financiero: usar transferencias estatales como
herramienta de fidelización electoral. Un mecanismo que genera apoyo inmediato,
pero que no resuelve pobreza estructural, ni crea empleo, ni fomenta
producción.
El costo total: una economía al servicio
de la propaganda
Sumando los efectos de la crisis
eléctrica, las importaciones, los contratos irregulares, el paro nacional, los
bonos electorales y las contrataciones discrecionales, el costo económico
directo del gobierno de Noboa supera los USD 3.700 millones.
Esa cifra equivale a:
- El doble del presupuesto anual del Ministerio de Educación.
- El 100 % de la inversión pública en salud durante un año.
- O 20 hospitales regionales totalmente equipados.
Cada dólar gastado en
improvisación o propaganda fue un dólar menos para infraestructura, innovación
o empleo. Y cada medida populista profundizó el déficit moral del poder.
La factura moral
El legado de Noboa no es solo
económico. Dejó un país dividido, una institucionalidad debilitada y una
ciudadanía escéptica ante el valor de su propio voto.
En términos lakoffianos, su
gobierno rompió la metáfora central de la república: el Estado como hogar
compartido. En lugar de cuidar lo que es de todos, administró como quien vacía
la despensa para ganar un aplauso.
“Gobernar no es gastar, es
proteger.” Y cuando quien gobierna gasta para mantenerse, la nación entera
termina pagando su reelección.
Cifras clave
• Pérdidas por apagones: USD
1.916 millones (BCE).
• Importaciones energéticas: USD
267,5 millones (CENACE).
• Contratos térmicos irregulares:
USD 122 millones (Contraloría/Asamblea).
• Pérdidas por paro nacional: ≥
USD 100 millones (Gobierno/MAG).
• Bonos y transferencias
electorales: ≈ USD 1.300 millones (Proforma 2025; Primicias/Expreso).
• Contrataciones por emergencia:
USD 856,7 millones (SERCOP).
• Costo total estimado: > USD
3.700 millones (≈ 2,5 % del PIB).
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Sobre el autor: Anthony Pozo Barrera es un Economista ecuatoriano graduado de la Universidad Central del Ecuador, es Magister en Economía del Desarrollo por FLACSO-Ecuador e investigador independiente. Actualmente cursa un Doctorado en Economía del Desarrollo en FLACSO-Ecuador. Es autor de artículos académicos publicados en revistas indexadas locales e internacionales. Sus líneas de investigación son: teoría monetaria con énfasis en regímenes monetarios dolarizados, dinámicas productivas, evaluación de impacto, economía política del desarrollo y política industrial. Es Profesor Titular del Departamento de Ciencias Económicas, Administrativas y de Comercio en la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, Quito - Ecuador.
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Fuentes consultadas
Banco Central del Ecuador (BCE),
Informe macroeconómico, abril 2025.
Ministerio de Finanzas,
declaraciones oficiales, diciembre 2024.
CENACE, Reporte de importaciones
energéticas, enero–noviembre 2024.
Contraloría General del Estado,
Examen especial CELEC–Progen, julio 2025.
Asamblea Nacional, Comisión de
Fiscalización, informe agosto 2025.
Ministerio de Agricultura y
Ganadería, Comunicado oficial, 7 octubre 2025.
Secretaría General de
Comunicación, anuncio oficial del “Bono Raíces”, 15 septiembre 2025.
Primicias.ec, Proforma 2025:
bonos y transferencias sociales.
Expreso.ec, Los 14 beneficios del
Gobierno suman más de USD 518 millones en plena campaña, marzo 2025.
El Universo, Bonos y programas
sociales antes del balotaje presidencial, marzo 2025.
SERCOP, Reporte anual 2024 sobre
contratación pública.
El Oriente.com, Pérdidas
económicas por paro nacional, octubre 2025.
Fotografía del artículo tomada por Wakko.


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