Recientemente, la proforma presupuestaria ha evidenciado un cambio en la inversión en educación pública, con una reducción de 99 millones de dólares para el próximo año. Se trata de un recorte escandaloso que afecta a las universidades públicas del país. Incluso la Universidad Amawtay Wasi, institución pública con un enfoque intercultural, anunció públicamente que reduciría en un 70 % sus actividades técnicas. Este cambio tan drástico en la inversión pública, que implica una afectación directa a la calidad de la educación, no solo compromete el derecho de los estudiantes —a quienes la sociedad ha decidido destinar parte de sus impuestos para garantizar el acceso y la calidad de la educación superior pública—, sino también el derecho al trabajo de miles de docentes y trabajadores administrativos de estas instituciones. Desde hace un tiempo ha habido declaraciones de voceros y adeptos del gobierno que han manifestado su intención de desaparecer la educación superior pública. ¿A qué obe...