Amaranta Contero Galarza: “El CIADI, crónica de una muerte anunciada. El teatro de la “reivindicación y la imparcialidad”
La
vulneración de la soberanía de los Estados ha sido un efecto implícito de los
múltiples acuerdos y convenios internacionales apadrinados por los organismos multilaterales
como son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Son consecuencia,
de los gobiernos de tinte neoliberal quienes se han adherido a sus
disposiciones desde hace algunas décadas. Asimismo, y con sus acciones, paulatinamente
han retornado y se han reflejado en la realidad nacional como consecuencia de
las políticas adoptadas por el gobierno de Guillermo Lasso. Las cuales
progresivamente se han diversificado en función de los intereses de los grandes
capitales y la defensa de los intereses empresariales y multinacionales que han
realizado inversiones en el Ecuador o que desean hacerlo.
El
pasado 21 de junio de 2021, la embajadora del Ecuador en Estados Unidos, Ivonne
Baki, firmó el convenio de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones que
adhiere nuevamente al Ecuador al CIADI. Este convenio fue firmado por primera
vez en 1986 y disuelto en 2009. El Centro Internacional de Arbitraje es un ente
internacional de mediación de inversiones internacionales consolidado por el
Banco Mundial. Por tanto, tiene como uno de sus principales justificativos,
para que los Estados formen parte de este centro, proporcionar "imparcialidad" para la resolución de los posibles conflictos que puedan surgir entre las
multinacionales y los Estados.
El
discurso, que se quiere promover con la suscripción a este acuerdo, es que el
Ecuador se encuentra en la incapacidad jurídica de resolver conflictos y
diferencias con las empresas que realizan inversiones dentro de nuestro
territorio. Esto sucede porque “no existe imparcialidad en los órganos
judiciales”. Lo lamentable es que para que el Ecuador pueda suscribirse a un
acuerdo o tratado internacional, existe un proceso institucional específico
bajo el cual se afianza la adhesión a estos. Es ahí donde la Corte
Constitucional debía intervenir. Para lo cual, se le otorgó 8 días hábiles para
efectuar su pronunciamiento en torno a la firma de este acuerdo.
Ha
pasado casi dos meses y la información que se maneja en torno al convenio con
el CIADI ha sido manejada con bajo perfil. Es algo bastante característico de
este gobierno, en el que la toma de decisiones son fraguadas bajo la mesa como
una práctica común de aquellos que solo buscan defender los intereses de las
minorías más acaudaladas y precautelar la integridad de “sus amigos”. Todo a
costa del bienestar y la transgresión de los derechos del pueblo quienes,
lamentablemente y por la invisibilización de los medios de comunicación,
desconocen la magnitud de estas decisiones gubernamentales.
Se
hace hincapié, en esto, porque el pronunciamiento de la Corte Constitucional
validó la acción tomada. Es decir, el Ecuador nuevamente forma parte del CIADI.
Lo cual resulta paradójico, ya que según la Constitución del Ecuador en su
artículo 419 expresa que la Asamblea Nacional debe intervenir en la
ratificación o denuncia de estos acuerdos internacionales bajo una serie de
criterios que justifican. Sin embargo, el argumento del dictamen señala que no
es necesaria la intervención de la Asamblea Nacional para la aprobación de este
acuerdo, ya que el CIADI no responde a ningún apartado de la Constitución.
Específicamente,
a esto me refiero con que es una “crónica de una muerte anunciada”. Si uno hace
memoria del daño que el CIADI significó en las decisiones de un Estado, y
particularmente el nuestro, comprende porque en el 2009 se disolvió este
acuerdo. Solo hay que recordar el caso Perenco y Burlinton, que perjudicaron al
patrimonio estatal con los rubros a pagar por las respectivas demandas. Porque
eso es lo que significa la intervención del CIADI como “agente de arbitraje y
mediación” en su máxima expresión no posee ningún rasgo de imparcialidad, al
contrario, de lo que tanto pregona, ya que siempre han privilegiado los
intereses de las multinacionales y empresas extranjeras, sobre los derechos de
la naturaleza y el bienestar colectivo.
No
es concebible que las decisiones de un Estado estén a la merced de las
condiciones de multinacionales y los organismos multilaterales. Sin embargo, está
más que claro que los últimos 4 años esta fue la lógica a la que se redujo la
forma de gobernar, ligada a los principios neoliberales. Además, con el CIADI
dentro del juego político, será más sencillo la ejecución de acuerdos y planes
previos que promulgan las privatizaciones de empresas públicas. Porque como se
ha contemplado, el Estado se está convirtiendo en un instrumento de caos.
Actualmente, se está limitando a propiciar condiciones que permitan adecuar el
escenario nacional para que los intereses privados sobrepongan sus condiciones
sobre la legislación local.
El
discurso demagógico, de que la firma del Convenio con el CIADI se traducirá en
inversión extranjera, es solo un aliciente embustero que derivará en la
vulneración de nuestra legislación, de la incapacidad de adoptar decisiones
autónomas. Ya que existe alta probabilidad que el incumplimiento de contratos
pueda generar pérdidas millonarias al Estado ecuatoriano. Es decir ¿dónde está
lo beneficioso de este acuerdo? esto solo pone en jaque la posibilidad de
efectuar acciones autónomas.
En
breves palabras, este acuerdo solo es un
instrumento que dejará impune las futuras transgresiones de estas
multinacionales a la integridad del país. Pues, atarán de manos las decisiones
gubernamentales, privilegiando los intereses multinacionales sobre el bienestar
colectivo. En definitiva, parece que es más sencillo para el gobierno
realizar indemnizaciones privadas a responder sobre las carencias y falta de cumplimiento
con los demás actores de la sociedad que si requieren de su intervención.
______________________________________
Sobre la autora: Amaranta Contero Galarza es Socióloga graduada de la
Universidad Central del Ecuador, militante feminista. En la actualidad es asistente
de investigación y estudiante de la Maestría de Sociología Política en la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede Ecuador.
Comentarios
Publicar un comentario