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Martina Pérez: "¿Primero de mayo? Sí, pero que hablen las mujeres"

 

Escribo este articulo para disputar la opinión pública, desde la rabia, desde la crítica que construye, desde un intento de ser coherente políticamente. Escribo por militancias seguras y diversas. Escribo porque no basta con hacer política, debemos cuestionar cómo hacemos política. Estoy segura que venceremos, siempre y cuando, el ser anti-sistema no te quite la empatía. Como dicen lxs zapatistas: PARA TODXS, TODO.

Hay tres cosas que me impulsaron a escribir. La primera fue cuando salía la marcha por el día del trabajador, de la caja del seguro y con mis amigxs nos juntamos al bloque de lxs compas trans, un hombre de una organización socialista (me reservo el nombre), me gritó que esa posición en la marcha no era nuestra sino de su organización, que nos movamos al final. Fue bastante repetitivo y violento. La segunda fue en la plaza de San Francisco, cuando un montón de hombres con micrófono en una tarima, dijeron que ellos representaban a las “amas de casa”. La tercera fue cuando leí dos comentarios en una publicación de Instagram sobre la intervención del espacio público por parte de lxs compas trans que decía “es el día del trabajo no del orgullo “, “es el día del trabajador no tiene nada que ver lo uno con lo otro”

La izquierda ha tenido la costumbre de ignorar las prácticas y estructuras patriarcales y violentas que se reproducen en los espacios organizativos de sus movimientos y partidos. Validan los discursos masculinizados, mantienen el histórico privilegio de los hombres al uso de la palabra y tachan de “querer dividir” al movimiento, si nos salimos de su norma heteropatriarcal. Nos acusan de histéricas si decimos que el dirigente, amado por todos, nos acosó. Nos creen mentirosas y encubren al “compañero” violador.  Nos mandan a leer si decimos que el trabajo de cuidados es explotación. “Es que eso es amor, eso hacen las mujeres. Además, no tienen patrón, no tienen horario, no les pagan sueldo”. Nos expulsan de sus filas si nos asumimos como feministas, “porque el feminismo es burgués” pero eso sí, instrumentalizan el Ni una menos en sus entrevistas. ¿Compañeres? ¿Qué es eso? “aquí estamos los verdaderos compañeros, obreros explotados”. Invalidan nuestras intervenciones y discursos, nos invisibilizan y tratan de hacernos a un lado.

Nos dicen que somos muy débiles para estar en primera línea. Nos “explican” cómo deberíamos luchar. ¿El primero de mayo no nos pertenece como fecha histórica y no podemos marchar?

Marchamos porque el sistema capitalista no solo le afecta a ese cuerpo abstracto y uniformizado llamado “obreros y trabajadores”, sino que nos atraviesa a nosotras y nosotres, mujeres y disidencias, lxs oprimidxs, lxs desposeídos, lxs precarizadxs, lxs empobrecidxs. Que el macho de izquierda haya decidido excluirnos de la “admisión” a la lucha es distinto, que hayan decidido categorizar quién cuenta como obrero y apto para la militancia anticapitalista es muy diferente.

¿Acaso el cupo laboral trans no es una demanda justa y urgente con una deuda social histórica?

¿La única fecha de manifestación para las disidencias debe ser el día del orgullo?

No sabía que lxs compas disidentes solo podían marchar el día del orgullo, como si su existencia debería ser reducida a la visibilidad de un día, para comodidad del conservadurismo y la heteronormatividad. A lxs trans se les excluye de trabajos dignos y son violentadxs estructural y sistemáticamente; en el sistema capitalista si no trabajas no comes pero al parecer, eso se les olvidó a las izquierdas. Cuando no se trata de hombres, es un tema de segunda categoría. Estoy harta de que simulen que no ven, que no comprenden, que no escuchan. Pero estamos nosotras con nuestras existencias y resistencias políticas, y no nos vamos a ir.

No sabía tampoco que la dinámica para protestar era ubicarnos atrás al bloque de mujeres y disidencias, que deberíamos minimizarnos para no incomodar la “militancia” del “verdadero” obrero, no gritar muy alto porque su voz se debe escuchar más y porque, en su imaginario binarista, solo ven a obreros y amas de casa. Y en ese sentido valdría la aclaración que las labores de cuidado son TRABAJO. No somos amas de casa, no somos sirvientas ni del marido ni del patrón. No es amor, es explotación. El capital decidió enviarnos a las casas porque era más funcional a la producción y garantizaría nueva fuerza de trabajo, todo corresponde con la mercantilización y financiarización de nuestras vidas.

No nos ubicaremos atrás ¡ubíquense ustedes! nosotras y nosotres estamos bien ubicadxs, por una lucha transfeminista, anticapitalista, antirracista, anticolonial. Sí somos obreras, pero también putas, campesinas, lesbianas, trans, travestis, no binaries. Somos todo lo que detesta el sistema y los machitos de izquierda.

1 de mayo del 2022 será recordado como el día en que se boicoteó el discurso del macho porque todas y todes gritábamos, exigíamos ¡Que hablen las mujeres!

Entonces, la voz de una compa trans se escuchó fuerte y fue respaldada por la «bulla» de abajo, un boicot a los discursos excluyentes y un hartazgo de las dirigencias y sindicalismo heteropatriarcales.

Revísense la transfobia y el machismo, que nunca más volveremos al silencio, la clandestinidad y al clóset. No nos vamos a callar, no nos vamos a hacer a un lado ni iremos atrás.

Gracias Devy y a todes les compas trans, por hacer de este 1 de mayo histórico. Por disputar políticamente las movilizaciones e interpelar a las izquierdas violentas y transodiantes. En la voz de Devy, estábamos todas y ese es el verdadero espíritu organizativo y rebelde, de bases y horizontal.

Gracias a les compas que pusieron el cuerpo, por resistir ante la violencia policial y aguerridas colgar la bandera del orgullo trans. Porque somos todas, todos, todes o ningunx.

¡Gracias! Por cuestionar la política, por diversificar la lucha

¡Que hablen las mujeres!

Por el cupo laboral trans

Por trabajos dignos

Por el reconocimiento del trabajo de cuidados

Por vidas libres de violencias

Porque nuestras voces irreverentes y disidentes son revolución.

            __________________________

            Sobre la autora: Martina Pérez. 20 años. Militante feminista anticapitalista. Escritora insurgente, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Central del Ecuador y asistente de investigación del proyecto Observatorio de Financiamiento al Desarrollo UCE.  Se organiza en la colectiva Cantata Feminista y la articulación Trenzando Feminismos.


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