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Liz Dayanara Bravo Lucas: "La violencia que atraviesa el Ecuador afecta la producción del sombrero de paja toquilla y las economías locales en Montecristi"

Desde siempre el sombrero de paja toquilla ha sido considerado símbolo de autenticidad para Ecuador, en especial en el cantón Montecristi. Por ende, el campo de investigación sobre la comercialización y producción de estos sombreros ha sido abordado por varios autores como Santos, Daleska y Campozano, quienes han redactado como estos sombreros tiene un reconocimiento mayor a escala extranjera, y es exportado en grandes cantidades a países como Estados Unidos, Francia e Italia. Asimismo, señalan como por el contrario a pesar de su valoración extranjera, los artesanos que producen estos sombreros no cuentan con el merecido apoyo a nivel nacional. Por estas circunstancias en este trabajo surge la siguiente pregunta ¿Cómo influye económicamente la comercialización internacional del sombrero de paja toquilla al cantón Montecristi en los años 2024 – 2025?

Para responderla se utilizará la metodología de la investigación cualitativa. Mediante el instrumento de la entrevista. Se recolectó información de tres artesanas con el objetivo de profundizar y complementar el tema desde una perspectiva más cercana a la realidad vivida por los mismos implicados.

En el primer apartado del presente artículo, se abordará los antecedentes del sombrero de paja toquilla, se incluye la metodología y la estructura del artículo. En un segundo momento, en el desarrollo, se redactará principalmente los orígenes y valor cultural del sombrero de paja toquilla, siguiendo con la producción artesanal, profundizando sobre sus técnicas y tradiciones familiares, por consiguiente, la situación económica actual del artesano local, la comercialización tanto local como internacional. Paralelamente se analizará cuanto es el apoyo institucional y finalmente examinar las perspectivas y desafíos futuros.

El sombrero de paja toquilla constituye un símbolo del patrimonio cultural ecuatoriano que ha traspasado fronteras, tanto por su belleza estética como por la complejidad de su elaboración artesanal. Aunque muchas veces se le denomina erróneamente como “sombrero Panamá”, su verdadera cuna se encuentra en el Ecuador, particularmente en las provincias de Manabí y Azuay. De hecho, fue en diciembre de 2012 cuando la UNESCO inscribió oficialmente al tejido tradicional del sombrero de paja toquilla en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo así no solo la destreza manual de sus productores, sino el legado cultural que encierra cada pieza. 

Dicho en palabras de (Santos & Daleska, 2024), la ciudad de Cuenca es uno de los principales centros productores, pero es el cantón Montecristi quien posee la reputación de elaborar los sombreros más finos del país. La calidad de los tejidos, el uso de fibras cuidadosamente seleccionadas y la dedicación invertida en cada sombrero reflejan no solo una técnica depurada, sino una identidad que ha sido transmitida de generación en generación. Como lo señala un artículo de (El Universo, 2022), esta práctica ancestral ha sido reconocida por organismos internacionales que actualmente impulsan programas de conservación y promoción del oficio, como el proyecto “Tejiendo el desarrollo sostenible en Pile”, financiado por la embajada de Francia.


En otra instancia la elaboración del sombrero de paja toquilla no solo demanda tiempo y habilidad, sino que también implica un conocimiento heredado y perfeccionado dentro del núcleo familiar. La tradición artesanal en Montecristi se sostiene en gran medida gracias a la transmisión intergeneracional de saberes. Tal como se evidenció en las entrevistas realizadas a artesanas locales, el aprendizaje no suele venir de una institución formal, sino de la práctica directa, de la observación en el entorno y del acompañamiento dentro del hogar. Una de las entrevistadas expresó.

“Llevo 8 años en esta labor, yo aprendí solita” (entrevista realizada a Luz Cielo Castillo Merchán, 11 de julio de 2025, presencial). 

La entrevistada señala que comenzó con pequeñas piezas y fue perfeccionando su técnica con los años. Esta afirmación coincide con lo señalado por (Santos & Daleska, 2024), quien sostiene que la familia es el núcleo indisoluble del proceso productivo, ya que involucra desde la recolección de la materia prima hasta la elaboración y comercialización del producto final.

El proceso artesanal, aunque parezca sencillo a simple vista, implica una serie de pasos complejos que requieren precisión. La paja toquilla no puede ser cualquier fibra vegetal; debe ser cosechada en su punto exacto de madurez, hervida en leña, secada, lavada, rajada con aguja y finalmente tejida durante largas horas, preferentemente en las madrugadas, cuando el clima es más fresco y la paja está más flexible. Así lo describen las artesanas entrevistadas, quienes señalaron que el tejido fino del sombrero requiere una fibra especial, más suave, que debe ser manipulada con cuidado para evitar que se quiebre. 

“A mí me ha tocado abrir la paja y me sale una más gruesa, una más delgada o si no se me parte” (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial). -Explicó una de ellas, destacando que el trabajo exige experiencia y delicadeza-.

Además, el proceso no culmina con el tejido. La entrevistada detalló los siguientes procesos a seguir para la elaboración del sombrero: 

“Ya para el comienzo del proceso de tejido, se remata, se azoca, se macetea con una maceta, luego se lava y se sahúma. Y luego ya está listo para planchar y de allí queda como siempre se lo ve.” (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

En otras palabras, una vez que se ha terminado la forma básica del sombrero, es necesario rematarlo, azocarlo, sahumarlo, lavarlo y plancharlo, hasta obtener el producto que usualmente se comercializa. Este proceso, conocido por los artesanos como “macetear”, es crucial para darle al sombrero su textura característica. Por eso, muchos de ellos indican que, si bien el precio del sombrero terminado en ocasiones puede alcanzar los 40 o 50 dólares, el margen de ganancia real es reducido, ya que hay que descontar el costo de los materiales, la electricidad, el transporte e incluso el desgaste físico que implica la producción.

Desde la perspectiva de (Campozano & Ximena, 2024) estas labores deben ser reconocidas y acompañadas por programas de capacitación continua, especialmente en técnicas avanzadas y diseño. En su estudio, 23 de los 30 encuestados habían recibido algún tipo de formación, aunque con escasa participación en áreas como marketing o gestión. Esto es relevante porque demuestra que, aunque la técnica está presente, el proceso artesanal aún enfrenta limitaciones cuando se trata de enfrentar el mercado contemporáneo. La falta de herramientas modernas y el escaso acceso a tecnología hacen que muchas artesanas continúen trabajando bajo condiciones rudimentarias, lo cual impacta directamente en la productividad y en su competitividad.

Así, mientras los saberes tradicionales son una fortaleza cultural, también se hace evidente la necesidad de apoyo estructural que permita a las comunidades artesanas no solo preservar el legado, sino también posicionarse estratégicamente en el mercado. Esta doble realidad, entre la riqueza cultural y los retos contemporáneos, constituye uno de los principales desafíos del sombrero de paja toquilla en la actualidad.

A pesar del valor cultural y artesanal que representa el sombrero de paja toquilla, las condiciones económicas de quienes lo producen no siempre reflejan esa riqueza simbólica. En Montecristi, muchas artesanas enfrentan una realidad marcada por la inestabilidad de ventas, la falta de apoyo sostenido por parte de instituciones locales y nacionales, y un contexto social que ha mermado notablemente la llegada de turistas, su principal fuente de ingreso. Tal como señala uno de los estudios revisados (Chunga, Ruth , Arcentales , & Marilin , 2024), el 57% de los clientes de sombreros en la zona son turistas, lo que evidencia una fuerte dependencia del turismo como motor económico. Sin embargo, las entrevistas muestran que ese flujo de visitantes ha disminuido drásticamente en los últimos años:

“Años atrás cuando llegaba la época de junio, julio, ya para julio, agosto hasta septiembre o mediados de septiembre había temporada alta, ahora con todo eso de la delincuencia, después del terremoto luego vino la pandemia eso como que afectó bastante.” (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

Una artesana explica que lleva casi tres décadas en el oficio. Esta declaración no solo alude a la coyuntura sanitaria, sino también a la creciente inseguridad que atraviesa el país. En palabras de otra entrevistada:

“Los turistas ahorita casi no vienen por eso de los problemas, que eso de que andan en moto matando a gente sin haber motivo, eso, si no hubieran venido y hubiera más ventas y más movimiento aquí.” (entrevista realizada a Luz Cielo Castillo Merchán, 11 de julio de 2025, presencial).

Estas percepciones coinciden con los datos de medios de prensa como El Universo y El Comercio, que han registrado una caída en la actividad turística en Manabí, afectando directamente a los sectores artesanales y culturales. La estacionalidad de las ventas es otro factor clave. Las artesanas relatan que durante feriados o eventos especiales hay algo más de movimiento, pero en la mayoría del año, las ventas son bajas o nulas. Como lo confesó una entrevistada al ser consultada sobre su ingreso diario.

 “Hoy por ejemplo no he vendido nada.” (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

Esta inestabilidad genera una economía frágil, donde muchas de ellas deben invertir de su propio bolsillo sin la seguridad de una recuperación inmediata. En efecto, una de las artesanas compartió que, tras invertir cerca de $25 en un sombrero, apenas logra venderlo en $40, lo cual apenas cubre sus gastos operativos:

“A veces aquí uno trabaja a perdida porque como uno mismo trabaja uno no tiene un sueldo, pero si tuviera un sueldo estuviera trabajando a perdida. Así es este negocio de las artesanías.” (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

Otro elemento que agrava la situación económica es el cambio en los hábitos de consumo de los visitantes. Varios testimonios coinciden en que los turistas ya no compran sombreros como antes; en su lugar, prefieren artesanías más pequeñas y económicas. 

“Ahora compran más lo que son abanicos, joyeros, lo que es recuerdos de paja toquilla o imanes variados, pero es más que todo porque son más baratos.” (entrevista realizada a Yolanda Mero, 11 de julio de 2025, presencial).

Esta tendencia no solo afecta la circulación del sombrero como producto emblemático, sino que también limita las posibilidades de diversificación económica para las artesanas que se han especializado en su confección.

En el artículo de (Chunga, Ruth , Arcentales , & Marilin , 2024), citando a Blanco y León (2020), se menciona que el mercado de la paja toquilla enfrenta un problema de posicionamiento, donde muchas productoras desconocen las dinámicas reales del mercado nacional e internacional. Esta desconexión, sumada a la escasa promoción institucional y al limitado acceso a canales de exportación, impide que los sombreros lleguen a su máximo potencial comercial. Aunque existen algunos esfuerzos puntuales —como las capacitaciones ofrecidas en Pile, impulsadas por UNESCO—, la mayoría de las artesanas entrevistadas coinciden en que el apoyo estatal no ha sido suficiente.

“Aquí casi no es valorada esta labor, salimos por nosotros mismos. Solo con Correa hubo algo de apoyo” (entrevista realizada a Luz Cielo Castillo Merchán, 11 de julio de 2025, presencial). -Señaló otra mujer durante su testimonio-.

Pese a estos obstáculos, el sombrero sigue siendo una fuente de ingresos para muchas familias. Algunas han logrado establecer vínculos con comerciantes de Quito o Guayaquil, mientras que otras se limitan al mercado local. En palabras de una de las entrevistadas: 

“Hay personas que sí exportan, pero aquí yo mis cosas no, nunca he exportado, solo vendo aquí” (entrevista realizada a Luz Cielo Castillo Merchán, 11 de julio de 2025, presencial).

Contó una artesana de 73 años, quien a pesar de su edad continúa dedicando sus madrugadas al tejido del sombrero. La comercialización del sombrero de paja toquilla en Montecristi ha transitado entre la tradición local y la proyección internacional. Como se menciona en (La Hora, 2029), durante décadas, el prestigio del sombrero ha abierto mercados en países como Francia, España, Italia, Estados Unidos y Japón, lo que posiciona a Ecuador como uno de los exportadores más reconocidos en este rubro artesanal. (Andino, Anchundia, & Bailón, 2016), señalan que las exportaciones han tenido un crecimiento significativo, especialmente hacia Europa y América del Norte. Sin embargo, ese reconocimiento en el exterior no siempre se refleja en condiciones justas para los productores, quienes suelen recibir una mínima fracción del precio final.

Las entrevistas con artesanas locales evidencian esta brecha. Una de ellas mencionó que el costo total para producir un sombrero puede llegar a los $25, y aunque se intente vender en $40 o $45, ese margen no compensa del todo el esfuerzo y los gastos. Por otro lado, algunas piezas han llegado a subastarse internacionalmente por más de $30,000, como lo reportó (El Comercio, 2024), lo que resalta la contradicción entre el valor simbólico que se le otorga fuera del país y la escasa retribución que reciben los tejedores. 

Dentro del mercado local, la comercialización depende en gran medida del turismo. Según el estudio de (Chunga, Ruth , Arcentales , & Marilin , 2024), el 57% de los vendedores identifica a los turistas como su principal clientela, seguidos por los comerciantes y, en menor medida, por los propios pobladores. Este dato coincide con los testimonios recogidos en entrevistas, donde las artesanas destacan que los momentos de mayor venta suelen coincidir con feriados o temporadas altas, como los meses de julio, agosto y parte de septiembre. Sin embargo, en los últimos años, diversos factores como la delincuencia, el terremoto de 2016 y la pandemia del COVID-19 han afectado seriamente el flujo de visitantes.

 “En el terremoto de 2016 allí estaba Rafael Correa y él de Quito nos mandaba grupos de turistas para acá, para que nosotros vendiéramos, allí sí nos ayudaba.” (entrevista realizada a Yolanda Mero, 11 de julio de 2025, presencial).

La inseguridad ha impactado también en la percepción de los visitantes. 

“Ya a los de la sierra les da miedo de arriesgarse, peor esta zona que esta peligrosa y que antes no era así, aquí era sano, sino que vienen de otro lado a dañar lo que es el pueblo. (entrevista realizada a Yolanda Mero, 11 de julio de 2025, presencial).

Este tipo de declaraciones refleja cómo el contexto nacional puede repercutir directamente en la economía artesanal. La disminución del turismo implica una menor demanda y obliga a las productoras a modificar sus estrategias de venta. Muchas de ellas, ante la baja rotación de sombreros grandes y finos, han optado por ofrecer productos más pequeños y accesibles, como imanes, joyeros o abanicos. 

En cuanto a las estrategias de comercialización, los estudios más recientes muestran que una parte de las artesanas ha comenzado a aplicar técnicas básicas de promoción. (Chunga, Ruth , Arcentales , & Marilin , 2024), documenta que el 26% utiliza medios de difusión masiva, mientras que el 17% se enfoca en ventas personalizadas. Aun así, un porcentaje significativo aún se apoya en métodos tradicionales como la publicidad de boca en boca o directamente no utiliza ninguna estrategia formal. Esto deja en evidencia que, si bien existe un reconocimiento del sombrero en el exterior, muchas de las productoras locales no cuentan con las herramientas ni los recursos suficientes para posicionar su producto de forma competitiva.

Frente a este panorama, iniciativas como los desfiles en Nueva York organizados por el consulado ecuatoriano (Primicias, 2025) y la financiación de programas por parte de la UNESCO y la Embajada de Francia (El Universo, 2022) representan avances importantes. Sin embargo, la mayoría de las acciones se han concentrado en zonas específicas como Pile, mientras que otras localidades, como el centro de Montecristi, no han recibido el mismo nivel de apoyo. 

“Montecristi la nombraron ciudad creativa y desde allí como que le han puesto mayor interés y también se dan cursos de tejido, pero eso no lo hacen aquí sino en Pile”. (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

A pesar de estos desafíos, existe una disposición creciente por parte de las artesanas para abrirse a nuevos mercados. En el estudio de Arcentales, el 35% de los encuestados manifestó estar dispuesto a proyectar sus ventas más allá del ámbito local, siempre que se cuente con las herramientas adecuadas. La diferenciación por calidad, la consolidación de alianzas con agencias turísticas y la capacitación técnica son aspectos valorados como fundamentales para el fortalecimiento del sector.

Por otro lado el apoyo institucional a la producción artesanal del sombrero de paja toquilla ha adquirido mayor visibilidad en los últimos años, especialmente a partir del reconocimiento otorgado por la UNESCO en 2012, cuando el tejido tradicional fue inscrito como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Desde entonces, diferentes organismos nacionales e internacionales han impulsado proyectos orientados a fortalecer esta actividad, destacando la participación de instituciones como el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), la Embajada de Francia, el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Uno de los proyectos más relevantes en este contexto es el programa “Tejiendo el desarrollo sostenible en Pile, Manabí”, ejecutado en el año 2022 y financiado con más de USD 375,000 por la Embajada de Francia, con apoyo de la UNESCO y la coordinación del INPC. Este programa se enfocó en el fortalecimiento de la cadena productiva del sombrero, con énfasis en la formación de tejedores, la transmisión de saberes tradicionales y la promoción del desarrollo sostenible en las comunidades artesanas. Como parte de sus actividades, se organizaron talleres de intercambio entre productores de Pile (Manabí) y del Azuay, con el objetivo de compartir técnicas de tejido, experiencias de comercialización y conocimientos sobre el patrimonio inmaterial.

Además de los esfuerzos internacionales, en el plano local se han impulsado diversas acciones a través de gobiernos municipales. En 2023, Montecristi fue declarada oficialmente como “Ciudad Creativa”, un título que forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO. Esta designación busca promover la creatividad como factor estratégico para el desarrollo urbano sostenible. Como resultado de esta nominación, se han ejecutado talleres de capacitación, ferias artesanales y eventos culturales en espacios como Ciudad Alfaro y el sector de Pile. Sin embargo, según declaraciones recogidas en entrevistas a artesanas, la distribución de estos apoyos no ha sido uniforme en todo el cantón.

La participación estatal también se ha manifestado en iniciativas de capacitación técnica. De acuerdo con (Campozano & Ximena, 2024) el 76% de los artesanos encuestados ha recibido formación en técnicas de tejido, diseño y procesos productivos. Las capacitaciones han sido impartidas por instituciones públicas y privadas, y se han enfocado mayormente en el perfeccionamiento del trabajo manual. No obstante, los datos muestran una menor cobertura en áreas como gestión empresarial o marketing digital, lo cual representa un desafío para la expansión comercial del producto.

Otro aspecto abordado por las instituciones es la trazabilidad del producto y su protección mediante mecanismos de propiedad intelectual. Según (El Comercio, 2024) , actualmente se está promoviendo la obtención de una certificación de origen para el sombrero Montecristi, con el objetivo de diferenciarlo en el mercado global y garantizar que las ganancias beneficien directamente a los artesanos. Esta iniciativa contempla la creación de un Consejo de Regulación que verifique la calidad de los sombreros, supervise la cadena de producción y establezca estándares uniformes para su comercialización.

En resumen, el apoyo institucional a la elaboración del sombrero de paja toquilla ha tomado diversas formas en los últimos años, incluyendo formación técnica, promoción cultural, programas de conservación del patrimonio y esfuerzos por formalizar la cadena de valor. Estos proyectos han permitido visibilizar el trabajo de las comunidades artesanas, facilitar su vinculación con mercados nacionales e internacionales y contribuir a la protección del saber ancestral que representa esta tradición ecuatoriana.

El futuro del sombrero de paja toquilla en Montecristi se proyecta como un campo de posibilidades que depende de múltiples factores: el fortalecimiento de la organización comunitaria, el acceso a formación técnica especializada, el desarrollo de nuevas estrategias de comercialización y el respaldo sostenido de instituciones públicas y privadas. En los últimos años, diversos estudios han destacado la necesidad de transformar las prácticas productivas desde un enfoque integrador que vincule tradición y modernidad. Por ejemplo, (Santos & Daleska, 2024) plantea que el desarrollo artesanal debe ser autogenerado, multidireccional, participativo y solidario, con base en la articulación entre la comunidad, la familia y los actores externos que intervienen en la cadena de valor.

Uno de los elementos clave para el fortalecimiento del sector artesanal es la capacitación continua. Según los datos levantados por (Campozano & Ximena, 2024), 26 de los artesanos encuestados consideran que mejorar la calidad del producto depende directamente del acceso a formación técnica, especialmente en técnicas de tejido, diseño y moda. A pesar de ello, las áreas relacionadas con marketing, ventas y gestión empresarial siguen siendo menos abordadas, lo cual limita las posibilidades de posicionamiento en mercados más amplios. Esta brecha entre el saber artesanal y las herramientas de gestión comercial representa un reto que, de ser atendido, podría transformar significativamente las condiciones de comercialización del sombrero.

Otro aspecto importante es la incorporación de tecnología en la producción y difusión de los productos. En el estudio de (Chunga, Ruth , Arcentales , & Marilin , 2024), el 30% de los artesanos señala la necesidad de adquirir herramientas tecnológicas para la venta, como el uso de redes sociales, plataformas de comercio electrónico o servicios digitales de promoción turística. Estas innovaciones permitirían no solo ampliar el alcance del mercado, sino también fortalecer la visibilidad del producto como símbolo de identidad cultural y atractivo internacional. En el mismo sentido, el 35% de los encuestados manifiesta estar dispuesto a explorar nuevos mercados fuera de los canales tradicionales, siempre que cuenten con las herramientas necesarias para hacerlo.

Las entrevistas también evidencian una disposición al cambio por parte de las artesanas. Aunque muchas se centran en la venta local, hay interés en expandir su producción si existieran condiciones más favorables. Algunas expresaron que no han considerado exportar porque no cuentan con los recursos para invertir en volúmenes grandes o asumir los gastos logísticos que esto implica. En palabras de una de ellas:

“No he querido endeudarme… para invertir hay que tener dinero en efectivo o ganas, y yo la verdad no tengo esas ganas”. (entrevista realizada a una persona anónima, 11 de julio de 2025, presencial).

Esto revela que la intención de crecer existe, pero también que se necesitan estructuras de apoyo que acompañen ese proceso sin poner en riesgo la estabilidad económica de los productores.

Otro desafío importante se relaciona con el relevo generacional. En las entrevistas se percibe que el tejido del sombrero fino es una habilidad que no muchas personas jóvenes están aprendiendo. A diferencia de las artesanías más simples, el sombrero requiere mayor dedicación, precisión y conocimiento técnico. Varias artesanas señalaron que son pocas las nuevas generaciones que se interesan por aprender el tejido completo, lo cual pone en riesgo la continuidad de la tradición a largo plazo. Frente a esta situación, algunos programas como los de Pile incluyen espacios formativos para jóvenes, pero se requiere una cobertura más amplia que abarque a todo el cantón.

Las perspectivas futuras también dependen del entorno político, social y económico. La reducción de la inseguridad, el impulso del turismo sostenible, la consolidación de rutas culturales y la implementación de políticas públicas con enfoque territorial son condiciones necesarias para revitalizar el sector. En este contexto, el sombrero de paja toquilla no solo representa una oportunidad comercial, sino también un instrumento para el desarrollo local, la preservación del patrimonio y la generación de empleo digno.

En retroalimentación, el sombrero de paja toquilla constituye un patrimonio cultural vivo que refleja la historia, la identidad y la creatividad de las comunidades artesanas de Montecristi. A lo largo del análisis, se evidenció que su producción artesanal mantiene una estrecha relación con la transmisión intergeneracional de saberes y la economía familiar, donde cada pieza representa un esfuerzo colectivo que combina tradición y destreza técnica.

Asimismo, se identificó que la comercialización de este producto enfrenta importantes desafíos, entre los que destacan la dependencia del turismo, la estacionalidad de las ventas y los bajos márgenes de ganancia para los productores. Si bien existen iniciativas institucionales, como capacitaciones, ferias y proyectos de desarrollo sostenible apoyados por organismos nacionales e internacionales, persisten limitaciones en la promoción, la innovación y el acceso a mercados internacionales.

En este contexto, garantizar la sostenibilidad del sombrero de paja toquilla requiere fortalecer la organización comunitaria, ampliar las estrategias de comercialización y promover el relevo generacional, de manera que este símbolo cultural continúe siendo fuente de orgullo, desarrollo local y reconocimiento para los artesanos que lo elaboran.

1 Bibliography

Andino, T., Anchundia, J., & Bailón, M. (2016, julio 11). Producción y comercialización del sombrero de Paja toquilla en Montecristi, Ecuador. Pocaip, Vol. 2, pp. 252-263. doi:https://doi.org/10.23857/dc.v2i3.134

Campozano, C., & Ximena, G. (2024, noviembre 29). Importancia de la capacitación en el desarrollo de la elaboración de sombreros de Paja Toquilla en el cantón Montecristi. Reicomunicar, Vol. 7, pp. 85-98. From https://www.reicomunicar.org/index.php/reicomunicar/article/view/379

Chunga, L., Ruth , A., Arcentales , P., & Marilin , K. (2024, enero 9). ESTRATEGIAS DE POSICIONAMIENTO Y COMPETITIVIDAD EN EL MERCADO DEL SOMBRERO DE LA PAJA TOQUILLA, CANTÓN MONTECRISTI. Universidad Estatal del sur de Manabí. From http://repositorio.unesum.edu.ec/handle/53000/5973

El Comercio. (2024, diciembre 6). Manabí busca que el sombrero fino de paja toquilla tenga certificación de origen. El Comercio. From https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador/manabi-busca-que-el-sombrero-fino-de-paja-toquilla-tenga-certificacion-de-origen/

El Universo. (2022, abril 14). From Francia financia la conservación del tradicional sombrero de paja toquilla : https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/francia-financia-la-conservacion-del-tradicional-sombrero-de-paja-toquilla-nota/

La Hora. (2029, abril 22). Las exportaciones de sombreros de paja toquilla se desplomaron desde 2016. From https://www.lahora.com.ec/archivo/Las-exportaciones-de-sombreros-de-paja-toquilla-se-desplomaron-desde-2016-20190422-0194.html?utm_source=chatgpt.com

Primicias. (2025, junio 29). Desde Manabí a Nueva York: el sombrero de paja toquilla desfila con orgullo ecuatoriano. From Primicias : https://www.primicias.ec/entretenimiento/manabi-nueva-york-sombrero-paja-toquilla-desfile-99428/

Santos, S., & Daleska, D. (2024). Estrategias para la comercialización del sombrero de paja toquilla con valor cultura. UNIVERSIDAD LAICA "ELOY ALFARO" DE MANABI. From https://repositorio.uleam.edu.ec/handle/123456789/5682

Sobre la autora: Liz Dayanara Bravo Lucas es Estudiante de Negocios Internacionales en la Universidad Técnica de Manabí (UTE), destacada por su excelencia académica como abanderada del Pabellón Nacional en la Unidad Educativa Montecristi. Con un fuerte interés en la intersección de la economía y la cultura, su investigación se enfoca en la economía cultural y la comercialización de artesanías tradicionales. Su objetivo es contribuir al desarrollo sostenible y la promoción de la riqueza cultural de su región a través de la aplicación de principios de negocios internacionales. Sus líneas de investigación giran en torno a la economía cultural, la comercialización de artesanías tradicionales, el desarrollo sostenible y los negocios internacionales. Es miembro del grupo de Investigación sobre Movimientos Sociales del Laboratorio de Ciencias Sociales de la UTE. 


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