El 22 de septiembre de 2025 inició el paro nacional en Ecuador. La CONAIE, el movimiento social más fuerte del país, convocó a sus bases a realizar acciones de protesta en sus territorios. Las demandas de la CONAIE y de la sociedad civil no se reducen, únicamente, a la eliminación del subsidio al diésel. Al contrario, la desatención de la cosa pública y del Estado han profundizado la desigualdad social existente en el país.
En lo que va del gobierno de Noboa, las políticas neoliberales agudizaron una crisis que inició desde el año 2017 en el gobierno de Lenin Moreno. Los acuerdos de los gobiernos de Moreno, Lasso y Noboa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) incrementaron la deuda externa y condicionó al país a las recetas de ajuste dictadas por los organismos internacionales y el imperialismo estadounidense.
Entre las políticas de ajustes fiscales, monetarias y políticas se encuentran:
-La reducción del tamaño del Estado. Por ejemplo, en el gobierno de Noboa se “fusionaron ministerios” lo que representa desatención a sectores estratégicos como educación, cultura y género.
-Reducción del presupuesto para la educación.
-Despidos intempestivos a trabajadores del sector público. El gobierno de Noboa despidió a más de 5.000 funcionarios y el objetivo es continuar con el recorte.
-Eliminación de subsidios a combustibles. Noboa eliminó los subsidios a las gasolinas y ahora al diésel.
-Privatización de sectores estratégicos del Estado. Por ejemplo, la venta del campo Sacha a una empresa privada, disfrazada de concesión. O la explotación de Olon por parte de la familia del presidente.
- Falta de inversión en la salud. Lo que se traduce en falta de insumos para los hospitales.
-Subida de impuestos a las clases medias y bajas. En enero del año 2024, Noboa subió el IVA al 15% con la excusa de que la recaudación serviría para combatir a la delincuencia. Sin embargo, el Ecuador se convirtió en el país más violento de Latinoamérica y, por otra parte, los productos de primera necesidad se encarecieron. La canasta básica en el país es superior al salario básico unificado.
-Condonación de deudas para las clases empresariales del país. Entre ellas, una condonación a su empresa familiar Noboa S.A de una deuda con el Servicio de Rentas Internas de más de 70 millones de dólares.
-Ataque a las cooperativas de ahorro y crédito que tienen una visión y misión popular, en beneficio de los oligopolios banqueros.
Estas políticas, entre otras, reflejan que el gobierno de Daniel Noboa no tiene un proyecto específico de país. Solo cumple las órdenes del Fondo Monetario Internacional y, además, aprovecha para beneficiar a la oligarquía ecuatoriana en perjuicio de la clase trabajadora y empobrecida.
Sumado a las políticas neoliberales, el Ecuador se encuentra sumergido en una ola de inseguridad. Grupos Delincuenciales Organizados atentan contra la vida de los ciudadanos y amedrentan a pequeños emprendedores para que les paguen un impuesto. Aprovechando, claro está, la ausencia del Estado y de la fuerza pública en los territorios. Por otro lado, los aparatos represivos del Estado –militares y policías- tienen una marcada persecución contra los jóvenes empobrecidos y racializados del país. Esto se evidenció con el asesinato de los cuatro niños de las Malvinas. Es una necropolítica que condena a las personas empobrecidas, ya que en esa lógica existen unos cuerpos que importan y otros que no.
Ahora bien, este estado policial se agrava con la lógica de autoritarismo que intenta implantar el Presidente Noboa. En sus meses de gobierno, el oligarca ha intentado acaparar los poderes del Estado. Amedrenta a la Corte Constitucional porque no cumple sus caprichos. No entiende que en un estado liberal democrático el sistema de pesos y contrapesos sirve para frenar el abuso de cualquier poder del Estado que pase por encima de la Constitución. En ese sentido, Noboa amenazó a los jueces de la Corte Constitucional exhibiendo sus rostros en una manifestación y culpándolos por la inseguridad del país. Además, intenta convocar a una consulta popular con la intención de elaborar una nueva constituyente que esté más acorde con su modelo hiperpresidencialista neoliberal.
Ante estos abusos del oligarca guayaquileño –perdón de Miami-, la ciudadanía le ha retirado su apoyo. En una muestra de descontento popular, el pueblo se ha levantado en las calles para demostrar que Noboa puede contar con la legalidad que lo enviste su cargo, pero no cuenta con la legitimidad popular. El paro se justifica ante la violencia que nos someten los Grupos Delincuenciales Organizados y el presidente de turno que no gobierna para la gente, sino para proteger los intereses de su clase.
Sobre el autor: John Piedrahita es Politólogo por la Universidad Central del Ecuador y Magíster en Historia por la Universidad Andina Simón Bolívar. Docente universitario en cátedras cómo Problemas del Mundo Contemporáneo, Antropología, Teoría del Estado, Realidad Nacional y Metodología de Investigación Cualitativa. Su campo de trabajo está enfocado en la Historia de la Educación, la Historia Intelectual y la Historia de los Movimientos Sociales.


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